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Todo lo que siempre quisiste saber y no te atreviste a preguntar sobre el Acuerdo de París

Todos hemos oído hablar del Acuerdo de París, pero no siempre tenemos claro exactamente qué fue y, sobre todo, qué es. Esto es todo lo que necesitas saber


Todos hemos escuchado alguna vez hablar del Acuerdo de París. Sabemos que tiene alguna relación con el cambio climático y el calor extremo y que si no se cumplen ciertas directrices que se acordaron allí, lo llevamos bastante crudo. Puede que también hayas escuchado que cierto presidente de los Estados Unidos decidió sacar a su país del Acuerdo de París, con consecuencias que afectan a todo el mundo. Ahora bien, ¿qué es ese acuerdo? ¿Qué tiene de relevante? ¿Quiénes fueron los firmantes? Esto es todo lo que necesitas saber al respecto.

¿Qué es el Acuerdo de París?

El Acuerdo de París es un acuerdo internacional que se firmó en París (esto era fácil de intuir) en 2015. En total hubo 194 firmantes: 193 países más la Unión Europea al completo. Con esta firma se comprometían a tomar las medidas que fuesen necesarias para evitar que las temperaturas globales de nuestro planeta superen los 2 ºC con respecto a las que había antes de la Revolución Industrial. A ser posible, habría que evitar también subir de 1,5 ºC. 

¿Qué son las temperaturas globales?

Puede parecer que elevar la temperatura 1,5 ºC es muy poco. Al fin y al cabo, normalmente a lo largo de un solo día varía mucho más. Sin embargo, cuando hablamos de temperatura global no nos referimos a la temperatura puntual en un lugar determinado del planeta, sino a algo más complejo: la temperatura de equilibrio radiativo. 

Este término procede de la ley de Stefan-Botzmann, en la que se establece una relación matemática entre la temperatura y la cantidad de energía emitida por radiación desde el planeta. Esto es algo que se mantiene mucho más constante y que se aplica a todo el planeta. Por eso, es ahí donde debemos centrarnos para hablar de aumentos con respecto a la era preindustrial. 

¿Cómo pueden aumentar las temperaturas globales?

Hay muchas formas en las que las temperaturas globales pueden aumentar, aunque la más evidente, y que más nos está perjudicando en la actualidad, es el efecto invernadero. Este es un efecto positivo. Nuestro planeta está rodeado de una capa de gases que actúan como una especie de manto, evitando que buena parte de las radiaciones solares que rebotan en la superficie terrestre se disipen por el espacio. Si esto ocurriese, nuestro planeta sería mucho más frío e inhóspito. Gracias al efecto invernadero, la Tierra es un planeta muy habitable. 

Los gases que componen esa capa se generan con actividades normales de los seres vivos. Por ejemplo, con la digestión de los rumiantes. El problema es que, a causa de la actividad humana, se están generando cada vez más gases, la capa se hace más espesa y menos radiaciones se disipan en el espacio. En condiciones normales, se dejan pasar las justas para tener una temperatura adecuada. Desde la Revolución Industrial, cada vez más, la capa se ha convertido en un manto asfixiante. 

¿Cuáles son las consecuencias?

Algunas consecuencias del aumento de las temperaturas globales son la distribución de enfermedades tropicales, la extinción de especies o el aumento de fenómenos meteorológicos extremos

Si aumentan las temperaturas globales, hace más calor. Eso es evidente. Pero hay efectos secundarios que ponen aún en más peligro al planeta y sus habitantes. Los fenómenos meteorológicos se vuelven más extremos. Los casquetes polares se funden, provocando un aumento del nivel del mar que puede dejar algunas ciudades sepultadas bajo el agua dentro de menos años de los que pensamos.

Muchos animales pueden extinguirse, ya que el clima a su alrededor cambia demasiado rápido para que les dé tiempo a adaptarse. Aumentan los incendios forestales. Los árboles son pulmones para nuestro planeta. Todas las plantas liberan oxígeno durante la fotosíntesis, pero los árboles, al ser más grandes, liberan más. Además, también con la fotosíntesis ayudan a captar de la atmósfera el dióxido de carbono, que es uno de los gases de efecto invernadero. Cada árbol que se pierde en un incendio forestal es un trocito menos de pulmón. Todo eso sin contar que, de nuevo, muchos animales se quedan sin su hábitat.

Hablando de animales, muchos deben buscar lugares nuevos en los que vivir para adaptarse a los cambios. Esto lo hacen también los insectos transmisores de enfermedades, por lo que muchas enfermedades tropicales empezarán a extenderse por muchos más lugares. También hay patógenos que han permanecido sepultados bajo el permafrost, que poco a poco se irá derritiendo por el aumento de las temperaturas.

Estos son solo unos pocos ejemplos, de los muchos efectos perjudiciales que tiene el aumento de las temperaturas globales. Por eso es esencial actuar.

¿Qué se decidió con el Acuerdo de París?

En el Acuerdo de París, los países firmantes fijaron las que serían sus estrategias a futuro para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero desde su territorio. Lo que ocurre en un país puede afectar a todo el mundo, por eso es importante que todos tomen cartas en el asunto.

Este plan fijado por cada país se conoce como Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN). No hay jueces pendientes de que se cumpla, que te puedan amonestar o despedir del club, pero sí que se revisan cada cinco años. 

En general, todas esas directrices deben sostenerse sobre tres pilares:

  1. Mitigación: Medidas concretas para reducir en la medida de lo posible la emisión de gases de efecto invernadero.
  2. Adaptación: Revisar los compromisos cada cinco años y adaptarlos según cómo se hayan ido desarrollando para optimizar los resultados.
  3. Financiación: Los países deben trabajar en equipo. Por eso, aquellos con una economía más sólida deben comprometerse a ayudar con la financiación de los países en vías de desarrollo que puedan tener un impacto importante en el aumento de las temperaturas globales.

¿Los países están cumpliendo el Acuerdo de París?

Lo más importante que debemos tener en cuenta es que hay un solo país que ha decidido en dos ocasiones salirse del Acuerdo de París: Estados Unidos. Las dos ocasiones coinciden con las dos entradas en el Gobierno de Donald Trump, quien es un claro negacionista del cambio climático.

Por lo demás, la evolución está siendo positiva, pero insuficiente. Concretamente, antes del Acuerdo de París, el calentamiento global conducía al planeta Tierra hacia un aumento de 4,8 ºC con respecto a la época preindustrial para 2100. Actualmente, las cifras han bajado hasta los 2,3 ºC-2,9 ºC para esa misma fecha. Es un gran avance, pero es insuficiente si tenemos en cuenta que el plan es no superar los 2 ºC y, si es posible, tampoco los 1,5 ºC.

El problema es que, teniendo en cuenta los últimos CDN, incluso si todos los países complieran a rajatabla con ellos, cosa que no va a ocurrir, se lograrían menos del 14 % de las reducciones de emisiones necesarias para 2035 para mantener el calentamiento en 1,5 grados ºC. 

De hecho, según un estudio del Laboratorio de Cambio de Sistemas, de los 45 indicadores de progreso climático analizados, ninguno garantizaría los objetivos de 1,5 ºC. 

Por otro lado, cabe destacar que, según el  Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, para alcanzar los objetivos se debería haber alcanzado el pico de emisiones a nivel global en 2025 y, después, reducir las emisiones en un 43 %. 

El problema es que el objetivo de 2025 no se ha cumplido. De hecho, ese año las emisiones globales de carbono procedentes de los combustibles fósiles aumentaron un 1,1 %, alcanzando un récord histórico. 

La parte positiva es que hay 35 países que sí han logrado reducir sus emisiones durante la última década. No está todo perdido.


Europa sí está haciendo los deberes
Europa sí está haciendo los deberes. Crédito: Agencia Europea del Medio Ambiente

¿Se han superado los 1,5 ºC?

En realidad, los 1,5 ºC globales por encima de los niveles preindustriales se han superado ya varias veces. Concretamente, lo hicieron en 2016, 2017, 2019, 2020, 2023 y 2024. En 2025 no se superaron, pero se rozaron, con una cifra media de 1,47 ºC. Estamos viendo una tendencia muy preocupante.

Es cierto que, según el consenso actual, para que se considere que hemos superado el límite marcado en el Acuerdo de París se debe rebasar esta cifra de forma mantenida, durante 20 años. Habrá que esperar para ver qué pasa y, desde luego, aún podemos intentar frenarlo. Sin embargo, los números no son buenos.


Ya se han superado los 1,5 ºC del Acuerdo de París en más de una ocasión y seguirá ocurriendo
Ya se han superado los 1,5 ºC del Acuerdo de París en más de una ocasión y seguirá ocurriendo. Crédito: NASA

¿Cuáles serán los puntos de no retorno?

No todo se mide en cifras. La temperatura de 1,5 ºC, y sobre todo la de 2 ºC, se eligieron como puntos de no retorno. Sin embargo, en 2022 se publicó un estudio en el que se describen seis puntos de no retorno hacia el cambio climático más visibles que medibles. Estos son:

  1. El colapso de la capa de hielo de Groenlandia.
  2. El colapso de la capa de hielo de la Antártida Occidental.
  3. El colapso de la circulación oceánica en la región polar del Atlántico Norte.
  4. La extinción de los arrecifes de coral en latitudes bajas.
  5. El derretimiento repentino del permafrost en las regiones del norte.
  6. La pérdida abrupta del hielo marino en el mar de Barents.

Todo esto no lleva un buen camino. En este estudio se mencionaba que ya se están viendo señales de desestabilización en las regiones polares, y que este es el paso que precede al colapso del sistema.

Aún estamos a tiempo

La parte positiva es que aún estamos a tiempo de mitigar los efectos más graves del cambio climático. Para ello sería necesario descarbonizar la actividad humana. Es decir, reducir cada vez más nuestras emisiones de dióxido de carbono hasta que estas lleguen prácticamente a cero.

Sería necesario eliminar el uso de combustibles fósiles, apostar por las fuentes de energía renovables o incluso cambiar nuestra dieta, dando más importancia a los vegetales, cuya producción es mucho más sostenible.

Esto será un proceso lento, pero si no perdemos el ritmo, podemos disminuir la carga del cambio climático. Eso sí, según apuntan muchos estudios, esto debería intentar complementarse con tecnologías de captación de CO2. Desde luego, si algo nos salva, serán la ciencia y la tecnología. Buen motivo para invertir en ellas. 

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