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Los polinizadores urbanos podrían compararse fácilmente con los personajes de una película de instituto estadounidense. Tenemos a la mariposa, la chica popular que le cae bien a todo el mundo y que llama la atención mayormente por su físico. Es buena estudiante, pero no la mejor. Sin embargo, hace mucho más ruido que el resto. Por otro lado tenemos a las abejas. Las más trabajadoras y también las más listas. Por desgracia, no tienen muy buena fama y les hacen bastante bullying. Por otro lado está el escarabajo. No suele caer ni bien ni mal, más bien pasa desapercibido. Tanto, que mucha gente ni siquiera sabe que es un polinizador. Y, para terminar, las moscas. Esas que no paran quietas en clase.
Todos estos insectos contribuyen en mayor o menor medida a la polinización. Lo hacen en el campo, pero también en pueblos y ciudades. Por eso se les considera polinizadores urbanos. No polinizan las plantas de forma consciente, pero se mueven entre ellas con sus cuerpos impregnados en polen, básicamente porque necesitan el néctar floral para alimentarse. Algunos se alimentan mayormente de ese néctar. Para otros es una especie de postre que acompaña a una dieta más variada. Unos pocos, como las abejas, incluyen el propio polen entre los alimentos que proporcionan a sus larvas.
La cuestión es que necesitamos a estos insectos para mantener la reproducción vegetal a unas tasas adecuadas. Existen otros agentes polinizadores, como el viento o el agua. También hay otros animales que contribuyen a la polinización, como algunos murciélagos y aves. Sin embargo, se trata de especies concretas, cuya distribución geográfica no está tan extendida. Por ejemplo, en España no tenemos colibríes, pero sí muchas abejas. Los insectos están en todas partes y aunque a veces no nos gusten, porque pican, zumban o no son suficientemente bonitos para nuestros estándares, los necesitamos más que ellos a nosotros.
¿En qué consiste la polinización?
La polinización es el proceso por el cual el polen se transporta desde los órganos masculinos de la flor hasta los femeninos. Ese polen podría considerarse como el homólogo de los espermatozoides de los humanos. Para poder llevar a cabo la fecundación, el polen debe llegar a las partes femeninas, que pueden estar en la misma planta o en una diferente. Hay plantas que tienen solo flores masculinas o femeninas y otras que tienen de los dos tipos en una sola planta. En todos los casos hace falta algo de ayuda para mover el polen, aunque sobre todo se necesita cuando este debe viajar a otra planta. Por eso, hacen falta agentes polinizadores que, como ya hemos adelantado, pueden ser animales, pero también el viento o el agua.
En el caso de los animales, las plantas tienen su propio reclamo para atraerlos: el néctar. Se trata de un líquido azucarado y delicioso que se encuentra en las flores y le pirra a un montón de animales. Además de ser como un postrecito, incluye nutrientes como nitrógeno o aminoácidos, que son los bloques que componen las proteínas. Por eso, es un alimento muy interesante para una gran variedad de especies, sobre todo de insectos.
¿Cuáles son los principales polinizadores urbanos?
A veces, se puede llevar a cabo una polinización artificial, en la que se necesita la intervención humana. Esto, si escasean los polinizadores, puede llevarse a cabo en los cultivos. Sin embargo, es imposible prestar atención a absolutamente todas las plantas. Si no hubiese insectos, una gran cantidad de ellas se perderían por no poder reproducirse. Eso es lo que hace tan necesarios a los polinizadores urbanos. Ahora que sabemos por qué los necesitamos, llega el momento de conocerlos.
Existen cuatro grandes órdenes de insectos: los lepidópteros, los himenópteros, los coleópteros y los dípteros. El primer grupo engloba a las mariposas y las polillas, el segundo a las abejas y las avispas, el tercero a los escarabajos y el cuarto a las moscas. En todos esos grupos hay polinizadores. Por supuesto, también polinizadores urbanos.
Mariposas, los polinizadores urbanos que le gustan a todo el mundo

Incluso las personas que más aborrecen a los insectos adoran a las mariposas. Son bichitos angelicales que a todo el mundo le gustan. Y la realidad es que no es para menos, pues son preciosas.
El 99 % de las mariposas son herbívoras, pero su alimentación no es exactamente la misma en todos sus estados de desarrollo. Durante la fase de larva u oruga comen mayormente hojas, pero cuando son adultas y tienen el aspecto de mariposas sí que se alimentan de néctar.
Cada especie de mariposa tiene sus propias preferencias hacia ciertas especies de plantas. Sin embargo, hay algunas que las atraen con mucha más intensidad. Por ejemplo, es muy común que acudan a las plantas aromáticas. Estas tienen la polinización garantizada gracias a las mariposas. Afortunadamente, las plantas que no están en su menú sí que atraen la atención del resto de polinizadores urbanos.
Por cierto, antes de pasar a los siguientes, te contestamos a la pregunta que te acabas de hacer: sí, hay un 1 % de mariposas que son carnívoras. Pero no temas, solo se comen a otros insectos.
Abejas: trabajadoras incansables, pero con muy pocos amigos

Las abejas son los polinizadores urbanos por antonomasia. Es muy normal verlas revoloteando entre flores, porque las necesitan para su supervivencia. Básicamente, su dieta se basa tanto en el néctar como en el polen, por lo que tienen en las flores todo lo que necesitan. Y las flores tienen en las abejas buena parte de lo que necesitan para reproducirse.
Por eso, se considera que si las abejas desaparecieran del planeta sería algo catastrófico.
Los escarabajos que pasan desapercibidos, pero sacan el trabajo adelante

No todos los escarabajos se alimentan de néctar, por lo cual no todos pueden considerarse polinizadores urbanos. Sí que incluyen este manjar azucarado en su dieta los escarabeidos, los cerambícidos y los bupréstidos. Se trata de familias de coleópteros que se alimentan de distintas partes de las plantas, a veces tanto en estado larvario como adulto. Son un arma de doble filo, pues son grandes polinizadores urbanos, pero algunos también pueden formar plagas. Por eso, en los cultivos se debe estudiar cuáles son los que más abundan en la zona y decidir cómo actuar de forma personalizada.
Moscas de aquí para allá, y también polinizando

Cuando pensamos en moscas nos vienen a la mente las típicas moscas domésticas que todos hemos intentado espantar miles de veces. Sin embargo, en el orden de los dípteros encontramos algunas familias, como la de los sírfidos, que no suelen revolotear por casa, pero sí entre flores.
Son insectos todoterreno, que nos ayudan a los seres humanos de formas muy distintas según en qué etapa de desarrollo se encuentren. Por ejemplo, cuando son larvas se alimentan de insectos formadores de plagas, pero en la etapa adulta pasan a comer mayormente polen y néctar. En este punto tienen un estilo de vida parecido al de las abejas. De hecho, hay quien incluso los confunde por su apariencia y sus hábitos, aunque son órdenes de insectos totalmente diferentes.
¿Qué pasaría si desapareciesen todos estos insectos?
Si todos estos insectos desapareciesen, nos quedaríamos sin polinizadores urbanos y rurales y eso, desde luego, sería un gran problema.
A nivel europeo, se calcula que el 84 % de los cultivos depende de polinización mediada por insectos. Además, según un estudio reciente de Greenpeace, el 70 % de los principales cultivos para consumo humano producidos en España dependen también de esta polinización. Algunos ejemplos de estos cultivos son el de melocotones, melones, sandías, pepinos, manzanas, calabazas, calabacines, peras, girasoles, almendras o cerezas. Sin polinizadores urbanos y rurales una gran cantidad de estos cultivos se perderían.
Por otro lado, aunque en este caso los estemos viendo como polinizadores urbanos, todos estos insectos no dejan de ser un eslabón de la inmensa cadena alimentaria de los seres vivos. Si un eslabón cae, los que están por encima flaquean. Es decir, si todos esos insectos desaparecieran, sus depredadores también correrían peligro. Y a veces los humanos nos sentimos muy importantes al resto de animales con los que compartimos planeta, pero, si empiezan a caer eslabones, también caemos nosotros.
Por eso, aunque creamos que solo las mariposas merecen nuestras miradas y cuidados, no olvidemos que el resto de insectos también son necesarios y que todos componen esa clase de instituto en la que cada cual tiene algo que aportar.


