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¿Qué es la generación de residuos, cuántos producimos en España y por qué puede ser un problema?

Vivimos rodeados de residuos, la basura no aparece por arte de magia, es la consecuencia directa de cómo producimos, consumimos y desechamos


Piensa en una mañana normal, te levantas, preparas un café, tiras la cápsula o el filtro, desayunas algo rápido envuelto en plástico como galletas, cereales, mantequilla o embutido, sales de casa y compras una botella de agua “por si acaso” para ti o para tus hijos. Al volver a casa en la tarde, haces la cena y de nuevo generas basura, de repente, el cubo de la basura está lleno, lo vacías en el contenedor y mañana vuelta a empezar. No parece gran cosa, pero multiplicado por millones de personas, todos los días, el resultado es mucha basura.

Vivimos rodeados de residuos, aunque rara vez somos conscientes. La basura no aparece por arte de magia, es la consecuencia directa de cómo producimos, consumimos y desechamos. Cada envase de un solo uso, cada objeto que apenas utilizamos y cada resto de comida que acaba en el cubo de la basura forman parte de un sistema mucho mayor como es la generación de residuos.

En España seguimos generando más residuos de los que podemos gestionar de forma sostenible

Llegar a entender qué supone la generación de residuos sin control y por qué no deja de crecer es clave para afrontar uno de los grandes retos ambientales de nuestro tiempo. No solo hablamos de un problema ecológico, sino también económico y social. En España, las cifras siguen aumentando año tras año, y aunque reciclamos más que antes, seguimos generando más residuos de los que el sistema puede gestionar de forma sostenible.

Conocer qué es exactamente la generación de residuos, qué tipos existen, cuántos producimos realmente en España y por qué este modelo de “usar y tirar” es el objetivo de este artículo. Solo conociendo del problema y su impacto se pueden plantear soluciones.

¿Qué es la generación de residuos?

La generación de residuos es el proceso por el cual nuestras actividades diarias como comprar, comer, movernos o trabajar, producen materiales que dejamos de considerar útiles y acabamos descartando.

El problema no es solo que existan residuos, sino la cantidad y la velocidad a la que los generamos, sobre todo si están por encima de la capacidad real para gestionarlos de forma sostenible.

Para entenderlo mejor, piensa en un producto tan común como un yogur. El yogur te lo comes en 2 minutos, pero el envase de plástico puede tardar siglos en desaparecer. Ese desequilibrio entre el tiempo de uso y el tiempo de impacto es realmente el problema.

Cuando tiramos un envase no solo tiramos a la basura restos, tiramos recursos, energía y materias primas que han sido extraídas, transportadas y transformadas para acabar, demasiado pronto, en la basura.

Por eso, cuando hablamos de generación de residuos, no hablamos únicamente de “basura”, sino del modelo mediante el cual se crea esa basura. Actualmente vivimos en un sistema donde se da prioridad a lo rápido, lo barato y lo desechable frente a lo duradero, lo reparable y lo reutilizable.

Hoy en día este concepto es clave porque nos obliga a mirar más allá del cubo de basura y a preguntarnos no solo qué hacemos con los residuos, sino por qué los generamos.

¿Qué tipos de residuos se generan y cómo se clasifican?

No todos los residuos son iguales ni tienen el mismo impacto, clasificarlos sirve para entender qué riesgos conllevan y, sobre todo, cómo deberían gestionarse según el tipo. No es lo mismo tirar a la basura una cáscara de plátano que un bote de pintura o los escombros de una obra.

  • En nuestro día a día generamos principalmente residuos urbanos o municipales, los que salen de nuestros hogares, comercios y oficinas, normalmente suelen ser envases, restos de comida, papel, vidrio o textiles
  • Otro tipo de residuos son los residuos industriales, son desechos provenientes de los procesos de fabricación como restos de materiales, lodos y residuos químicos, aceites usados o envases contaminados
  • Los residuos de construcción y demolición, que aunque pasan más desapercibidos, representan uno de los mayores volúmenes totales de residuos generados, por ejemplo escombros, restos de yesos y escayolas, maderas desechadas, metales, vidrio o plásticos
  • Existen también los residuos peligrosos, que contienen sustancias tóxicas o contaminantes como son las pilas, productos químicos o aceites, estos residuos requieren un tratamiento especial para evitar daños graves al medioambiente y a la salud
  • Por último, los residuos orgánicos, biodegradables, que bien gestionados pueden volver al sistema como compost o energía

Esta clasificación no es un mero trámite administrativo. Es una herramienta clave para tomar decisiones responsables. Entender bien qué tipo de residuo generamos nos ayuda a ser conscientes de su impacto real y de qué modo debemos de gestionarlos.

¿Por qué generamos cada vez más residuos?

El motivo por el que generamos cada vez más residuos es por el modelo de consumo al que estamos acostumbrados, este modelo de consumo se basa en la rapidez, la comodidad y el descarte. Compramos más, usamos menos tiempo y tiramos antes.

Recuerdo de niña que había envases de vidrio retornables, se iba a la compra con un cesto, la ropa se reciclaba, de los hermanos mayores pasaban a heredarla los pequeños, existían las modistas para arreglar ropa y seguir usándola una temporada más, cuando no necesitabas algún mueble lo donabas, no lo tirabas, pero ahora nada de eso existe.

Hemos entrado en un sistema económico que premia producir y vender más, no necesariamente mejor.

El crecimiento económico y urbano ha llenado nuestra vida de objetos baratos, accesibles e inútiles, pero también de productos diseñados para durar poco.

  • Envases de un solo uso
  • Artículos difíciles de reparar
  • Dispositivos con obsolescencia programada

Hoy cada persona genera muchos más residuos que hace apenas unas décadas, y sin darse cuenta.

Si a todo esto le sumamos un cambio de hábitos profundo, pues reparar ya ha dejado de ser lo normal, reutilizar parece una molestia y sustituir se ha convertido en la opción rápida. La inmediatez ha ganado terreno frente al cuidado y el aprovechamiento, reforzando un sistema que convierte recursos valiosos en residuos en tiempo récord. Y mientras no cuestionemos este modelo, la montaña de basura seguirá creciendo, aunque reciclemos un poco más.

¿Cuánta basura generamos realmente? Datos clave y cifras actuales

Cuando hablamos de generación de residuos lo ideal es aterrizarlo en cifras que ayuden a dimensionar un problema que a menudo se percibe como lejano. La realidad es que las cifras son millones de toneladas cada año, tanto en Europa como en España, con una tendencia creciente que, aunque empieza a estabilizarse en algunos ámbitos, sigue siendo preocupante.

¿Cuánta generación de residuos se produce en España?

España genera más de 110 millones de toneladas de residuos al año, según datos de residuos profesional, en 2023 se produjeron aproximadamente 112,7 millones de toneladas, sumando residuos municipales, industriales y de construcción y demolición.

Si bajamos el dato a escala individual, cada persona generó de media unos 482 kilos de residuos al año, una cifra que refleja con claridad el impacto del consumo.

Aunque existen diferencias entre comunidades autónomas, debido al turismo, la densidad urbana o el nivel de renta, la tendencia general en España se mantiene estable o ligeramente creciente, especialmente cuando se incluyen los residuos procedentes de la industria y la construcción, que siguen representando una parte muy significativa del total.

Situación de España comparada con Europa en generación de residuos

A escala europea, el volumen es aún más revelador. En la Unión Europea se generan más de 2.200 millones de toneladas de residuos al año, lo que equivale a unos 5.000 kilos por persona, si se tienen en cuenta todos los flujos de residuos y no solo los domésticos.

En este contexto, España se sitúa en una posición intermedia, no es de los países que más residuos genera por habitante, pero tampoco destaca por una reducción clara y sostenida. Además, uno de los principales puntos débiles del modelo español es que una mayor proporción de residuos acaba todavía en vertederos en comparación con otros países europeos, donde el reciclaje y la valorización energética están más consolidados, según datos de Eurostat y el INE.

Estos datos dejan una conclusión clara: aunque se han logrado avances en reciclaje y gestión, el verdadero reto sigue siendo reducir la cantidad de residuos que generamos, no solo mejorar qué hacemos con ellos una vez ya existen.

Generación de residuos por actividad económica y hogares (2022)


En la UE, la construcción y demolición es la principal fuente de residuos (38,4 %)

España destaca por:

  • Hogares: 20%, muy por encima de la media UE (9%)
  • Construcción y demolición: 30,6%, ligeramente por debajo de la media europea
  • Peso relevante de residuos y aguas (19,6%)

¿Qué sectores generan más residuos?

La generación de residuos no se reparte de forma homogénea, algunos sectores concentran la mayor parte del volumen total.

El sector de la construcción y demolición lidera la generación de residuos en términos de peso, seguido por la industria y los hogares. Los servicios y el turismo también tienen un papel relevante, especialmente en determinadas épocas del año y zonas concretas del país.

Esta distribución demuestra que el problema no es solo doméstico, sino estructural, ligado a cómo producimos, construimos y ofrecemos servicios.

Impacto ambiental y social que provoca la generación de residuos

La generación excesiva de residuos tiene efectos reales y visibles sobre el medioambiente, la salud y la calidad de vida de las personas. Cada residuo mal gestionado es una presión más sobre unos ecosistemas que ya están al límite.

Cuando los residuos no se tratan correctamente, contaminan suelos y acuíferos, liberan sustancias tóxicas y generan emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en vertederos. Todo ello acelera la degradación de ecosistemas, reduce la biodiversidad y contribuye al cambio climático, aunque a menudo no lo percibamos de forma inmediata.

Pero el impacto no es solo ambiental. A nivel social y económico, la gestión de residuos supone un coste elevado para las administraciones públicas, que se traduce en impuestos y tasas. Además, este problema no se reparte de forma equitativa, las comunidades más cercanas a vertederos, incineradoras o plantas de tratamiento suelen asumir más riesgos ambientales y sanitarios que el resto.

Por eso, reducir la generación de residuos no es únicamente una cuestión ecológica, es también una cuestión de justicia social, de salud pública y de eficiencia económica. Generar menos residuos significa proteger el entorno, pero también cuidar a las personas que viven en él.

¿Realmente se puede reducir la generación de residuos?

Reducir la generación de residuos es posible, pero requiere que actuemos antes de que el residuo exista. El verdadero cambio no está en cómo gestionamos la basura, sino en cómo evitamos que se genere cada vez más, priorizando la prevención frente al tratamiento posterior.

Prevenir antes que reciclar

El reciclaje es necesario, pero no es suficiente, es una medida que llega cuando el residuo ya existe, debemos de actuar antes, prevenir la generación de residuos, actual en el origen:

  • Consumir solo lo realmente necesario
  • Elegir productos que duren
  • Reparar antes de sustituir
  • Rechazar envases innecesarios

Es un cambio de mentalidad que va más allá de separar bien los residuos y que nos obliga a replantearnos cómo, qué y por qué consumimos.

Economía circular como solución

Aquí entra en juego la economía circular, un modelo que propone diseñar productos y servicios pensando desde el inicio en su reutilización, reparación y reciclaje, frente al esquema de “usar y tirar”, la economía circular busca mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible, reduciendo la necesidad de extraer nuevas materias primas.

Aplicada de forma real y no solo como discurso, la economía circular permite algo fundamental como es desacoplar el crecimiento económico de la generación de residuos. Un paso imprescindible si queremos un futuro sostenible en el que producir más no signifique, automáticamente, tirar más.

¿Qué iniciativas existen en España para frenar la reducción de residuos?

España ha dado pasos importantes en los últimos años para frenar la generación de residuos, alineándose con las directrices marcadas por la Unión Europea y el impulso de la economía circular. El cambio ya no es solo una cuestión ambiental, sino una prioridad estratégica a nivel legislativo y económico.

En este marco se han aprobado leyes y estrategias nacionales que fijan objetivos claros de reducción, limitan progresivamente los productos de un solo uso y promueven la reutilización y el reciclaje. Iniciativas como la responsabilidad ampliada del productor, los impuestos al vertido o las restricciones a determinados plásticos buscan atacar el problema desde el origen, no solo en la fase final de gestión.

Sin embargo, el gran reto sigue estando en la aplicación real. La implantación de estas medidas es desigual entre territorios y sectores, y en muchos casos avanza más despacio de lo necesario. Pasar del papel a los resultados exige inversión, coordinación entre administraciones y, sobre todo, un cambio profundo en la forma en que producimos y consumimos.

España ya tiene el marco normativo. Ahora la pregunta clave es si será capaz de convertirlo en una reducción efectiva de residuos y en un modelo económico que genere menos basura y más valor.

Mi conclusión sobre la generación de residuos

La generación de residuos no es un problema puntual ni ajeno, es el reflejo directo de cómo producimos, consumimos y vivimos. Aunque en los últimos años se han dado pasos importantes en normativa, reciclaje y concienciación, la realidad es que seguimos generando más residuos de los que el sistema puede gestionar de forma sostenible.

La solución no pasa solo por mejorar la gestión, sino por reducir el problema desde el origen. Prevenir, reutilizar y diseñar productos para durar (ecodiseño) es mucho más eficaz que confiar únicamente en el reciclaje o en el vertedero. La economía circular ofrece un camino viable, pero solo funcionará si se aplica de forma real y no como un eslogan.

España tiene el marco legal, el conocimiento y la capacidad para avanzar hacia un modelo con menos residuos y más valor. El reto ahora es convertir las normas en hábitos, las estrategias en resultados y las buenas intenciones en cambios medibles. Porque gestionar mejor la basura es importante, pero generar menos es la verdadera solución.

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