Los colores de los microplásticos no son solo estética: algunos se degradan antes y calientan más

Cada vez estamos más concienciados sobre los peligros de los colores de los microplásticos, pero lo que no solemos tener en cuenta en su color


Hay contextos en los que el color no importa. Da exactamente igual si es rosa o azul a la hora de decorar la habitación de un bebé. No importa el color de la piel de una persona. Todas tenemos los mismos derechos. No suele ser importante el color con el que te vistes al ir a una boda, siempre y cuando no vayas de blanco. Pero hay un color que sí importa y en el que no solemos fijarnos en absoluto: el color de los microplásticos.

Cada vez estamos más concienciados sobre los riesgos que suponen los plásticos en general, y los microplásticos en particular, para el medioambiente. Sin embargo, hoy en día hay multitud de estudios que señalan que el color de los microplásticos está directamente relacionado con su peligrosidad. 

Y es que, al fin y al cabo, los plásticos son peligrosos por muchos motivos, desde la confusión que lleva a muchos animales acuáticos a comérselos hasta su capacidad para retener el calor cuando flotan en el ambiente. Todo eso puede ser más o menos peligroso dependiendo de algo tan simple como el color. Por eso deberíamos tenerlo más en cuenta. 

Dime de qué color eres y te diré cómo de rápido te degradas

Hay microplásticos que se liberan al ambiente directamente en forma de partículas muy pequeñas. Es, por ejemplo, el caso de las fibras que se liberan de algunas prendas cuando ponemos la lavadora o de las microesferas que se empleaban antiguamente en muchos cosméticos exfoliantes y que, por suerte, hoy en día están prohibidas en varios países.

Sin embargo, también hay microplásticos que se forman cuando las piezas de plástico más grandes se descomponen. Lo ideal sería utilizar plásticos que no se degraden en piezas más pequeñas. Hoy por hoy estos no existen, pero sí que se ha comprobado que hay colores que se degradan más deprisa y que, por lo tanto, pueden ser más perjudiciales, ya que se convierten antes en microplásticos.

Los plásticos rojos, verdes y azules son más propensos a la degradación

Esto es algo que se estudió en 2024 en dos experimentos realizados paralelamente por científicos de las Universidades de Leicester, en Reino Unido, y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. 

En el primer experimento se tomaron tapones de plástico de distintos colores y se depositaron durante tres años sobre el techo de un edificio universitario. Por otro lado, el segundo experimento consistió en analizar trozos de plástico recuperados de una playa remota de Sudáfrica. En este segundo experimento solo se aceptaron aquellos plásticos que aún conservaban algún código que pudiese indicar en qué año se fabricaron. 

En ambos casos, los plásticos se sometieron a una prueba mediante espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier, que permite estudiar el nivel de oxidación de los plásticos con el paso del tiempo. Cuanto más se oxidan, más quebradizos se vuelven y más posibilidad hay de que liberen microplásticos.

Por otro lado, en el caso de los tapones del techo se estudió su fragilidad antes y después, para saber cuánto les había afectado la exposición al sol y las inclemencias meteorológicas. Lógicamente, esta segunda prueba no se hizo con los plásticos recogidos de la playa, ya que no hubo posibilidad de analizarlos antes de someterse al agua del mar.

Con todas estas pruebas se comprobó que el color de los microplásticos, o más bien de los plásticos a partir de los que se forman, es muy relevante. Los plásticos negros, blancos y plateados fueron los que menos sufrieron con las radiaciones ultravioleta, el agua y demás inclemencias. En cambio, los azules, verdes y rojos se volvieron mucho más frágiles con el tiempo, liberando con ello muchos más microplásticos. No es buena idea dejar un juego del parchís abandonado al sol. 

Algo curioso en este aspecto, es que en las muestras que se recogieron del agua del mar apenas había plásticos de estos últimos colores, porque posiblemente ya se habían descompuesto en microplásticos y se habían perdido en el mar. En cambio, en la arena, donde es más fácil separar e identificar los microplásticos, sí que se encontraron muchos de tonos rojos, azules o verdes.

El color de los microplásticos del aire también importa

Otro par de estudios mucho más reciente, realizado por científicos de las Universidades de Duke, en Estados Unidos, y Fudan, en China, apunta a una propiedad de los microplásticos mucho menos conocida. Y es que no solo se encuentran en el agua y en la tierra. También se acumulan en el aire. Ahí, se calcula que tienen la capacidad de atrapar una quinta parte del calor que atrapa el hollín negro.

El efecto que tiene éste en el calentamiento global es bien conocido, pero el de los microplásticos no suele comentarse tanto.  Sin embargo, a pesar de ser más pequeño, es suficientemente importante como para merecer más atención. Y, de nuevo, el color de los microplásticos importa.

Biológicamente hablando, los colores no existen. Lo que vemos es el resultado de cómo interacciona con los fotorreceptores de nuestra retina la luz que llega hasta ellos reflejada desde los objetos. Unas longitudes de onda se absorben y otras se reflejan, eso es lo que se traduce en los colores que conocemos los humanos.

A grandes rasgos, sabemos que un objeto es negro cuando absorbe la mayor parte de las longitudes de onda de la luz, mientras que será blanco cuando refleje la mayoría. Por eso, es más que comprensible que las partículas negras de plástico, igual que el hollín, absorban mucha luz y, por lo tanto, sobrecalienten la atmósfera. Del mismo modo, es comprensible que los plásticos blancos sean los menos peligrosos. Ahora bien, ¿qué pasa con el resto de colores?

Según los análisis realizados por estos científicos, los microplásticos azules y rojos absorben hasta 74,8 veces más luz solar que las partículas sin color.

Lógicamente, es una cifra que puede variar, dependiendo de los colorantes empleados, pero en general está claro que hay unos colores mucho más perjudiciales que otros.

En este estudio, como en el anterior, vemos que el blanco es uno de los mejores colores para el plástico. El rojo y el azul, en cambio, resultan bastante perjudiciales, tanto a nivel de calentamiento como de degradación.

¿Es que nadie piensa en los animales?

Si hay algo con lo que todos relacionamos la contaminación por plásticos es su llegada al mar y la interacción que hacen con ellos los animales que viven en sus ecosistemas. En este sentido, el color de los microplásticos y los plásticos también es importante. 

En un estudio publicado en 2024 por científicos de la Universidad de Kobe, en Japón, se estudió cómo reaccionan los peces a los colores de los microplásticos. Ya hemos visto que los colores dependen de cómo interacciona la luz con los fotorreceptores de nuestras retinas.

Los peces tienen sus propios fotorreceptores. Su percepción del color no es la misma que la nuestra, por lo que puede que unos les atraigan más para su ingesta que otros. Estos científicos decidieron poner microplásticos de distintos colores en los acuarios de tres especies de peces de agua dulce y tres especies de agua salada. También repitieron el proceso con un crustáceo de agua dulce, el Neocaridina denticulata, por formar parte a su vez de la dieta de los peces. 4 horas después, en todo momento bajo condiciones de luz, se analizó cómo habían reaccionado todas estas especies a la presencia de microplásticos en el agua.

Para empezar, el crustáceo no ingirió microplásticos. Tampoco lo hicieron la mayoría de ejemplares de una de las especies de agua dulce: Pseudorasbora parva. Solo el 14 % de ellos comieron microplásticos.

En cuanto al resto, hubo algunos con una clara preferencia en el color de los microplásticos. Por ejemplo, Chrysiptera cyanea prefirió el rojo, Plotosus japonicus el azul y el gris y Rhodeus ocellatus el rojo y el amarillo. Los dos primeros son de agua salada y el tercero de agua dulce. Los demás ingirieron bastantes microplásticos, pero parece que el color les da igual.

Ojo a la colonización por microorganismos

En los últimos años han surgido muchas investigaciones que demuestran que los microplásticos pueden convertirse en un sustrato perfecto para la colonización de bacterias.

Este es otro de los perjuicios menos conocidos de este tipo de contaminación. Y, de nuevo, el color de los microplásticos importa. Según un estudio publicado en 2022 por científicos de la Academia China de Investigación en Ciencias Ambientales, los microplásticos azules son los peores en ese sentido. Este color deja pasar longitudes de onda de la luz que favorecen una mayor diversidad en las comunidades microbianas. 


El color de los microplásticos. Los microplásticos azules y rojos suelen ser los más perjudiciales
Los microplásticos azules y rojos suelen ser los más perjudiciales

¿Qué colores de los microplásticos deberíamos evitar?

Con todos estos estudios en la mano, parece claro que los colores de los microplásticos más problemáticos son el azul y el rojo, mientras que el blanco es de los más amigables.

Lógicamente, los microplásticos son problemáticos en general; pero, puesto que hoy por hoy no podemos eliminar totalmente los plásticos de nuestras vidas, quizás sería buena idea tener en cuenta el color a la hora de hacer elecciones. Si puedes elegir, intenta evitar el azul y el rojo. En general, parece ser que cuanto más coloreado esté el plástico, peor. 

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