Calidad del aire interior y trucos para respirar mejor en casa y en la oficina

El aire que respiramos en casa o en el trabajo puede estar más contaminado de lo que pensamos. Descubre qué lo contamina y cómo mejorar su calidad con pequeños gestos cotidianos



La calidad del aire interior es el estado del aire que respiramos dentro de casa, en las aulas, dentro de la oficina o de una tienda, y casi siempre esta calidad del aire depende más de lo que hacemos dentro de esos espacios que de lo que ocurre en la calle.

Seguro que alguna vez te ha pasado que estás a gusto en casa una tarde de enero, las ventanas llevan cerradas desde el mediodía para no perder el calor, la cena hace chup chup en el fuego y en el salón hay una vela con olor a vainilla que alguien regaló en Navidad.

Nadie nota nada raro hasta que llega alguien de la calle, abre la puerta y comenta sin pensar que ahí dentro huele a cerrado. Tiene razón, aunque los de dentro no lo noten, porque quien pasa horas en un sitio se acostumbra a su olor. Ese aire cargado tiene explicación, y el Ministerio de Sanidad le dedicó en mayo de 2026 una guía entera. También tiene arreglo, y la mayor parte del arreglo no cuesta dinero.

¿Qué es la calidad del aire interior?

Cuando se habla de contaminación, casi todo el mundo piensa en el tráfico, en las chimeneas o en la boina gris que se ve sobre algunas ciudades. Pero la mayor parte del aire que respiramos durante el día no es el de la calle. Según la guía técnico-sanitaria de calidad de ambientes interiores del Ministerio de Sanidad, publicada en mayo de 2026, pasamos entre el 85 y el 90 % del tiempo en espacios cerrados, entre la casa, el trabajo, el transporte y las tiendas.

La calidad del aire interior mide lo limpio o lo cargado que está ese aire. En esta medición influyen los gases y las partículas que flotan en él además de la humedad, la temperatura y la cantidad de aire nuevo que entra desde fuera. Un aire interior de buena calidad no huele a nada, no reseca la garganta al respirarlo, no empaña los cristales y no da sueño a media tarde.

La misma guía que hemos mencionado antes recoge un estudio de la agencia ambiental de Estados Unidos que, ya en 1987, encontró una docena de contaminantes orgánicos comunes entre dos y cinco veces más concentrados dentro de las casas que fuera de ellas.

Las ventanas nuevas y los edificios más herméticos ahorran mucha energía, pero también dejan escapar menos el aire viciado y la humedad que producimos al vivir, por eso es importante renovar el aire interior cada cierto tiempo.

Pasamos entre el 85 y el 90 % del tiempo en espacios cerrados

¿Qué contamina poco a poco el aire de casa sin que lo notes?

Lo que ensucia el aire de una casa casi nunca se ve, y por eso cuesta tomárselo en serio. La guía de Sanidad lo divide en dos grupos:

  1. Por un lado, lo que entra de fuera, como el humo del tráfico, el ozono de los días de verano o el radón que sube del terreno
  2. Por otro, lo que generamos dentro, que en muchas ocasiones afecta más que lo que entra de fuera

Cocinar es la fuente más habitual. Al freír, asar o tostar se sueltan partículas finas, y si la cocina es de gas, también se libera dióxido de nitrógeno, un gas que irrita las vías respiratorias.

Después vienen las cosas que se queman por gusto, como las velas aromáticas, el incienso y las estufas de combustión. Y luego todo lo que huele a limpio pero no lo es tanto, como los ambientadores, los sprays y muchos productos de limpieza, que liberan compuestos orgánicos volátiles. Algunos de esos compuestos, al mezclarse con el ozono, forman otros contaminantes nuevos en el propio ambiente.

Los muebles, los suelos y las pinturas también cuentan, sobre todo cuando son nuevos. Los aglomerados, barnices y colas pueden soltar formaldehído, y esa es una de las razones por las que la bioconstrucción y los materiales sostenibles buscan acabados con pocas emisiones.

Hasta la ropa recién recogida de la tintorería suelta disolvente, y la propia guía de Sanidad aconseja dejarla unas horas al aire libre antes de guardarla en el armario.

Luego está lo que producimos nosotros sin querer. Cada persona exhala dióxido de carbono al respirar, y en un dormitorio cerrado con dos personas se acumula durante la noche.

Ducharse, cocinar y tender la ropa dentro añaden vapor de agua, y con la humedad aparecen los ácaros y el moho. Las guías de la Organización Mundial de la Salud sobre humedad y moho en interiores, de 2009 y todavía vigentes, relacionan las casas húmedas con más síntomas respiratorios, más alergias y más asma.

Fuente¿Dónde está?¿Qué suelta?¿Qué hacer?
Cocinar, sobre todo con gasCocinaPartículas finas y dióxido de nitrógenoEncender la campana desde el principio y abrir una ventana
Velas, incienso y estufas de combustiónSalón y dormitoriosPartículas finas y monóxido de carbonoReducir su uso y ventilar después
Ambientadores y spraysToda la casaCompuestos orgánicos volátilesPrescindir de ellos y ventilar en su lugar
Productos de limpiezaCocina y bañoCompuestos orgánicos volátilesUsar los justos, sin perfume, y con la ventana abierta
Muebles, suelos y pinturas nuevosToda la casaFormaldehído y otros compuestosVentilar más las primeras semanas
Ropa de tintoreríaArmarioDisolventesAirearla unas horas antes de guardarla
Humedad de duchas, cocina y ropa tendidaBaño, cocina y dormitoriosMoho y ácarosExtractor en el baño y la cocina, y ventilar después de ducharse
Personas durmiendo o reunidasDormitorios y salónDióxido de carbonoVentilar por la mañana y al acabar una reunión
RadónPlantas bajas y sótanosGas radiactivo natural del terrenoVentilar a diario y medir si la zona es de riesgo

Fuente, Ministerio de Sanidad, Guía técnico-sanitaria de calidad de ambientes interiores, 2026.

¿Cómo ventilar bien la casa y cuánto tiempo?

Ventilar no es lo mismo que mover el aire. La guía para la ventilación de aulas del CSIC y Mesura, de 2020 y todavía la referencia práctica en España, lo deja claro desde la primera página. Un ventilador que da vueltas al aire de un cuarto cerrado no renueva nada, solo remueve lo que ya había. Ventilar es cambiar el aire de dentro por aire de fuera.

Esta misma guía explica cuánto aire se cambia en cada renovación, porque el aire nuevo se mezcla con el viejo y no lo sustituye de golpe;

  • Cuando entra un volumen de aire igual al de la habitación, el aire se consigue renovar en un 63 %
  • Con dos volúmenes iguales a la habitación, se llega al 86 %
  • Y con tres volúmenes igual al de la habitación el aire se renueva el 95 %

Por eso ventilar bien es cuestión de caudal y de tiempo a la vez, el truco está en conseguir que el aire corra.

Si tu casa tiene ventilación cruzada

Una casa tiene ventilación cruzada cuando tiene ventanas en fachadas opuestas, o al menos en dos lados distintos, de modo que el aire entra por una y sale por la otra. Es la forma más rápida de ventilar.

El CSIC dice que abrir ventanas y puertas en lados opuestos es más efectivo que abrir solo un lado, y que en muy pocas ocasiones se consigue una ventilación suficiente sin ella. En un aula de 61 metros cúbicos que midieron con niños dentro, abrir puerta y ventanas a la vez superó las diez renovaciones por hora.

En casa puedes abrir las ventanas de un lado y las del lado contrario, dejas también abiertas las puertas interiores que quedan en medio y esperas unos minutos. Si hace viento, el aire se renueva antes, y con la casa entera en corriente suele bastar con poco tiempo.

Ventilar de esta manera es mucho más eficiente que tener una ventana entreabierta toda la tarde mientras la calefacción trabaja contra ella.

¿Qué pasa si tu casa no tiene ventilación cruzada?

Muchos pisos solo tienen ventanas a un lado, o a un patio interior, y ahí el aire entra y sale por el mismo hueco, con mucha más pereza, así que hay que ayudarle a hacer el recorrido.

Abre a la vez todas las ventanas que tengas, aunque estén en la misma fachada, y deja abiertas las puertas de las habitaciones para que el aire pueda llegar al fondo del piso. Si tienes una ventana en la cocina o el baño que da a un patio, ábrela también, porque aunque sea pequeña hace de salida.

TRUCO PARA CASAS SIN VENTILACIÓN CRUZADA:

El CSIC propone otro truco que sirve para las viviendas que no tienen ventilación cruzada. Se coloca un ventilador junto a la ventana, apuntando hacia fuera, para que empuje el aire viciado a la calle y el aire nuevo entre por el resto de huecos. Los extractores del baño y de la cocina hacen el mismo papel, porque sacan aire mientras las ventanas abiertas lo dejan entrar.

En una casa sin corriente natural o cruzada, lo razonable es dejar las ventanas abiertas algo más de tiempo y repetirlo varias veces al día, sobre todo después de cocinar y por la mañana.

¿Cuánto tiempo y a qué hora es recomendable ventilar?

La referencia más citada en España es la del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. Su Guía práctica de la energía de 2010, dice que para ventilar una habitación basta con abrir las ventanas unos 10 minutos.

Es una pauta general, y no todas las casas ventilan igual. Si tu casa no tiene ventilación cruzada, si sois muchas personas viviendo en ellas o si acabas de cocinar, alarga un poco el tiempo de los 10 minutos recomendados y repite más veces la ventilación al día.

Los momentos ideales para ventilar el hogar es al levantarse, después de cocinar, después de ducharse, al limpiar y cuando se van las visitas, sobre todo porque al haber más personas en habitaciones cerradas el aire se carga más rápido.

En invierno, lo que más nos preocupa es el frío y la factura de la luz, pero puedes estar tranquilo, una ventilación corta y a fondo enfría el aire, pero no las paredes ni los muebles, que devuelven el calor enseguida una vez cierras las ventanas.

En cambio mantener una ventana entornada durante horas, enfría la casa sin renovar el aire gran cosa. Si te interesa ese equilibrio entre aire limpio y consumo, es la base de la eficiencia energética de una vivienda, que no consiste en cerrarlo todo sino en no gastar energía de más.

¿Qué pasa en verano con el cambio de horario?. La guía de Sanidad aconseja evitar ventilar en las horas de máxima radiación solar, porque es cuando más ozono hay en la calle, así que conviene abrir las ventanas a primera hora de la mañana y por la noche.

Si hay un episodio de contaminación o el humo de un incendio cerca, merece la pena consultar el índice de calidad del aire del Ministerio para la Transición Ecológica antes de abrir las ventanas de par en par.

¿Sirve de algo un medidor de CO2 en casa?

Sirve, y mucho, siempre que se sepa lo que mide. Un medidor de CO2 no detecta el humo, ni el moho, ni los compuestos de los productos de limpieza. Lo que mide es cuánto dióxido de carbono hay en el aire, y como ese gas sale de nuestra respiración, funciona como un chivato de cuánto aire viciado estamos respirando y de si toca ventilar.

La referencia más usada en España la da el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. En su documento sobre la calidad del ambiente interior en el trabajo, de 2022, recuerda que cuando el CO2 de un local supera las 1.000 partes por millón, la ventilación es inadecuada. Para las viviendas nuevas, el Código Técnico de la Edificación, en su versión vigente de 2022, pide que la media anual de CO2 se quede por debajo de 900 partes por millón.

El medidor también te enseña cómo se comporta tu casa. Lo dejas una noche en el dormitorio con la puerta cerrada y por la mañana sabes si necesitas dormir con la puerta abierta o con la ventana entornada. Lo pones en el salón un día de visita y ves cuánto tarda en bajar cuando ventilas. Al cabo de unas semanas ya no hace falta mirarlo tanto, porque has aprendido el ritmo de tu propia casa.

¿Las plantas purifican el aire de verdad?

Se ve y escucha mucho en redes sobre la idea de que las plantas limpian y purifican el aire, el estudio origina viene de la NASA en 1989. Los investigadores metieron plantas en cámaras pequeñas y selladas, les añadieron un contaminante y comprobaron que la concentración bajaba. El resultado era cierto, pero las condiciones se parecían poco a un salón, donde el aire se renueva solo por las rendijas, las puertas y las ventanas.

Treinta años después, dos investigadores de la Universidad de Drexel, en Estados Unidos, revisaron doce estudios de este tipo con casi doscientos resultados y los trasladaron a un edificio real. Su conclusión, publicada en el Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology en 2020, es que para igualar lo que hace la ventilación normal de un edificio harían falta entre 10 y 1.000 plantas por cada metro cuadrado de suelo.

Eso no significa que las plantas no sirvan. Mejoran el ánimo, bajan el estrés y hacen los espacios más agradables, que es justo lo que ya explicamos en el artículo sobre la vitamina N y el efecto que tiene sobre nosotros el contacto con la naturaleza. Lo que no hacen las plantas es sustituir a la ventilación real de la habitación al abrir la ventana. Así que no dejes de ventilar tu hogar por muchas plantas que tengas.

No obstante estas son algunas de las plantas que funcionan bien y piden poco, como el poto, la sansevieria, la cinta o el espatifilo. En la oficina ayudan a cortar la monotonía de las mesas y conviene que estén cerca de la luz natural, que es donde más tiempo aguantan. En una tienda hacen el espacio más agradable para los trabajadores y los clientes.

En los tres sitios hay que regarlas lo justo, sin dejar agua en los platos y sin tierra empapada, el exceso de humedad es lo que hace aparecer el moho que queremos evitar.

¿Cómo mejorar la calidad del aire en la oficina y en las tiendas?

En el trabajo, la calidad del aire no depende solo de la buena voluntad, el Real Decreto 486/1997 sobre lugares de trabajo pide una renovación mínima de 30 metros cúbicos de aire limpio por hora y trabajador en tareas sedentarias en ambientes sin humo, y una humedad relativa entre el 30 y el 70 %.

El reglamento de instalaciones térmicas, el RITE, clasifica los edificios según la calidad de aire interior que deben conseguir, con la etiqueta IDA.

Tipo de localCategoría RITEAire exterior por personaCO2 por encima del de la calle
Hospitales, laboratorios y guarderíasIDA 1, aire de calidad óptima20 litros por segundo350 ppm
Oficinas, residencias, museos, aulas y bibliotecasIDA 2, aire de buena calidad12,5 litros por segundo500 ppm
Edificios comerciales, salones de actos, cafeterías y gimnasiosIDA 3, aire de calidad media8 litros por segundo800 ppm
Otros usosIDA 4, aire de calidad baja5 litros por segundo1.200 ppm

Fuente, INSST, Calidad del ambiente interior en el trabajo, 2022, a partir del RITE.

Si en una sala de reuniones da sueño a los veinte minutos, o si al final de la tarde duele la cabeza a medio equipo, es una señal que la oficina no dispone de un sistema de ventilación adecuado.

La forma de solucionarlo es hablar con el delegado o la delegada de prevención, o el servicio de prevención de la empresa, ellos son los que evalúan las condiciones ambientales de los puestos.

Un medidor de CO2 encima de la mesa durante unos días convierte una impresión en un dato, y por encima de 1.000 partes por millón el INSST considera que la ventilación es inadecuada.

En una oficina con ventilación mecánica, lo que más se nota es el mantenimiento. Los filtros sucios y las rejillas tapadas con archivadores hacen que llegue menos aire del que dice el proyecto, y el RITE obliga a revisar las instalaciones cada año.

En las oficinas que solo tienen ventanas, lo que funciona es lo mismo que en casa, abrir de par en par unos minutos en cada pausa y al acabar cada reunión, con la puerta de la sala abierta para que el aire corra. Las impresoras láser y las fotocopiadoras sueltan ozono y partículas, así que mejor en un cuarto aparte o lejos de las mesas.

Una tienda pequeña no necesita obras para mejorar, y quien más lo nota es quien pasa ahí ocho horas detrás del mostrador. Ventilar antes de abrir y en las horas de menos clientes, no usar ambientadores ni mikados para dar olor y limpiar con productos sin perfume cambian mucho el aire de dentro.

En los comercios con almacén o trastienda conviene ventilar también esos espacios, porque suelen ser los más cerrados y donde se guardan los productos de limpieza y las cajas recién llegadas.

Trucos para mejorar la calidad del aire interior

La mayoría de los trucos que funcionan son gratis, y conviene pensarlos con la misma lógica de la guía de Sanidad, que empieza por no ensuciar el aire, sigue por renovarlo y deja el filtrado para el final.

  • Ventila a diario con la casa en corriente. Unos 10 minutos con las ventanas abiertas de par en par, y algo más y varias veces al día si tu piso solo tiene ventanas a un lado.
  • Enciende la campana desde que empiezas a cocinar. En un estudio publicado en 2026 por investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en hogares con cocina de gas, el dióxido de nitrógeno fue un 45 % más alto en las comidas hechas sin campana, y lo mejor se veía cuando estaba encendida más de la mitad del tiempo. Usa los fuegos de atrás, que quedan más cerca de la campana.
  • Abre después de ducharte y deja el extractor del baño puesto un rato. Así el vapor sale antes de condensarse en el techo y en las paredes, que es donde aparece el moho.
  • Mantén la humedad entre el 30 y el 70 %. Un higrómetro barato te dice dónde estás, y si pasas de ahí, ventila más o tiende la ropa fuera.
  • Deja las velas, el incienso y los ambientadores para ocasiones especiales.
  • Limpia con menos productos y sin perfume. Agua, jabón y una bayeta húmeda resuelven casi todo, y pasar un paño húmedo evita levantar el polvo al aire.
  • Airea lo que acabas de comprar. Muebles, colchones, pinturas y ropa de tintorería necesitan unos días de ventana abierta antes de convivir contigo.
  • Pon un medidor de CO2 donde pasas más horas. Si pasa de 1.000 partes por millón, toca abrir.
  • Usa un purificador con filtro HEPA solo si te hace falta de verdad. Una revisión de estudios de campo publicada en 2024 en Science of the Total Environment calcula que reducen de media un 49 % las partículas finas, aunque el resultado varía mucho según el aparato, el tamaño del cuarto y si se usa encendido de verdad.
  • Ten plantas porque te gustan, no porque limpian. Y riégalas lo justo.

Descarga nuestra guía con consejos prácticos para mejorar la calidad del aire interior

La guía descargable de la calidad del aire interior reúne en un PDF la infografía de cómo ventilar con ventilación cruzada y sin ella, estos diez trucos explicados uno a uno con lo que mejoran y los consejos para la oficina y la tienda. Se puede imprimir y dejar en la puerta de la nevera, en el tablón de la sala de descanso o junto a la caja de la tienda.

Descarga la guía de la calidad del aire interior en PDF

Portada de la Guía para mejorar la calidad del aire interior con infografías y consejos

El aire que no se ve

El aire de casa no sale en las noticias ni tiene alertas en el móvil, y quizá por eso es el que menos cuidamos. Durante generaciones se las viviendas se ventilaban sin proponérselo, por las rendijas de las ventanas y las puertas se filtraba el aire, ahora con los nuevos sistemas de ahorro de calefacción la ventilación ha de forzarse.

Recuperar esa costumbre a propósito no obliga a pasar frío en enero ni a llenar el salón de aparatos, pero tampoco es la solución final para mejorar la calidad del aire interior. Abrir la casa unos minutos no saca el radón de un bajo en terreno granítico, ni compensa una cocina de gas sin campana, ni arregla una oficina con los filtros sucios.

Lo que sí hace es devolver al aire de dentro una atención que antes no hacía falta prestarle, porque las rendijas ya se encargaban de ello. Para lo demás, puedes medir la calidad del aire o pide que lo revise alguien que sepa.

La guía de Sanidad señala como más vulnerables a los niños pequeños, las embarazadas, las personas mayores y quienes tienen asma u otras enfermedades respiratorias o del corazón, así que en las casas donde vive alguno de ellos merece la pena empezar antes.

Preguntas frecuentes sobre la calidad del aire interior

¿Funcionan los purificadores de aire?

Funcionan para las partículas si llevan filtro HEPA y tienen la potencia adecuada para el tamaño de la habitación, con una reducción media del 49 % según una revisión de 2024. No renuevan el aire ni bajan el CO2, así que no sustituyen a ventilar, y la guía de Sanidad advierte de que los equipos electrostáticos pueden generar ozono.

¿Es malo dormir con plantas en la habitación?

No, unas pocas plantas en el dormitorio no son un problema. Por la noche respiran y sueltan algo de CO2, pero es una cantidad muy pequeña comparada con la de una persona durmiendo. Lo único que hay que vigilar es no regarlas en exceso, porque la tierra empapada favorece el moho.

¿Qué significa IDA en el RITE?

IDA son las siglas de la calidad del aire interior en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios. Va de IDA 1, aire de calidad óptima para hospitales y guarderías, a IDA 4, calidad baja, y cada categoría marca cuánto aire exterior hay que aportar por persona.

¿Cómo sé si hay radón en mi casa?

La única forma de saberlo es medirlo con un detector durante varios meses, porque el radón no huele ni se ve. Primero conviene consultar si tu municipio está en el listado de actuación prioritaria del Consejo de Seguridad Nuclear de 2025, y si lo está, o vives en una planta baja en terreno granítico, merece la pena medir.

Las infografías e imágenes de este artículo se ha creado con ayuda de inteligencia artificial y las ha revisado, contrastado y editado el equipo de Solo Hay Uno, que responde de lo que dice.