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ODS 12 Consumo y producción sostenibles

El ODS 12 señala: el problema no está en cómo gestionamos los residuos, sino en cómo producimos y consumimos antes de que el residuo exista


No se si eres consciente pero compramos más que nunca, tiramos más que nunca y, paradójicamente, hablamos más que nunca de sostenibilidad. Reciclamos, separamos, usamos bolsas reutilizables… y aun así el volumen de recursos extraídos, productos fabricados y residuos generados sigue creciendo. Algo no encaja.

Según la Agencia Europea del Medioambiente el volumen de consumo de los hogares en la Unión Europea aumentó más de un 26 % entre el año 2000 y 2019

El ODS 12 Consumo y producción sostenibles se define para señalar una mejora de origen, el problema no está solo en cómo gestionamos los residuos, sino en cómo producimos y cómo consumimos antes de que el residuo exista.

Hay que repensar el diseño de los productos, la duración que les damos, la cantidad que compramos y el modelo económico que normaliza el «usar y tirar».

Este ODS implica a gobiernos, empresas y ciudadanos, pero también cuestiona una idea muy arraigada: que el crecimiento puede ser infinito en un planeta con recursos finitos. Según Pacto Mundial. – Vivimos como si tuviéramos 1,75 planetas a nuestra disposición y se calcula que la población mundial llegará a los 9.700 millones de habitantes para 2050.

Por eso el ODS 12 no va de pequeños gestos aislados, sino de cambiar las reglas del sistema, cambiar desde el uso eficiente de los recursos naturales hasta el control y prevención del desperdicio, pasando por la producción sostenible, el consumo responsable y la economía circular.

Entender qué plantea realmente este objetivo es el primer paso para dejar de “reciclar culpa” y empezar a reducir impactos de forma real.

¿Qué es el ODS 12 y qué plantea realmente?

El ODS 12, Consumo y producción sostenibles, es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, su propósito es garantizar patrones sostenibles de producción y consumo. Dicho de forma sencilla, busca que produzcamos y consumamos mejor, no necesariamente más.

El ODS 12 busca que produzcamos y consumamos mejor, no necesariamente más

A diferencia de otros objetivos centrados en resultados concretos como son la energía, el agua o las ciudades, el ODS 12 actúa sobre los modelos económicos y de producción y consumo, esto hace que afecte a todos los demás ODS. Por eso es uno de los más complejos y, a la vez, uno de los más estratégicos.

ODS 12 explicado en una frase

Producir bienes y servicios utilizando menos recursos y menos energía, generando menos residuos y contaminantes, y consumiéndolos de forma consciente, eficiente y responsable.

Durante años, los debates para la conservación ambiental se ha centrado casi exclusivamente en el final del proceso: qué hacemos con los residuos. El ODS 12 se centra mucho antes:

  • Prevención frente a tratamiento
  • Ecodiseño frente a productos de vida corta
  • Uso eficiente de recursos naturales frente a extracción intensiva
  • Economía circular frente a modelos lineales de producir–usar–tirar

Reciclar sigue siendo importante, pero estamos comprobando a lo largo de los años que no es suficiente. Si seguimos fabricando productos difíciles de reparar, con materiales mezclados, pensados para durar poco y venderse rápido, el sistema sigue siendo insostenible aunque reciclemos más.

Producción sostenible y consumo responsable: dos caras de la misma moneda

A menudo nos confundimos y pensamos que el ODS 12 habla solo de lo que debemos hacer como consumidores. De si reciclamos, si compramos menos o si elegimos productos más responsables, pero la realidad es que el consumo no empieza en la tienda, sino mucho antes, en el proceso de producción.

Todo arranca en cómo se produce. La producción sostenible consiste en repensar desde el origen: qué materiales usamos, cómo diseñamos los productos, cuánta energía consumimos y qué residuos generamos. Es ahí donde entran el ecodiseño, la innovación tecnológica, la simbiosis industrial o cadenas de suministro más eficientes y limpias.

Luego llegamos los consumidores. El consumo responsable tiene que ver con nuestras decisiones cotidianas: qué compramos, cuánto, cuánto tiempo lo usamos y qué pasa con ese producto cuando ya no nos sirve. No es solo elegir bien, sino también usar mejor y desechar con criterio.

Y aquí está la clave, pues una cosa no funciona sin la otra. No se puede exigir a las personas que consuman de forma responsable si no existen alternativas realmente sostenibles. Y tampoco tiene sentido producir de manera más limpia si el sistema sigue empujándonos a comprar sin parar. Producción y consumo van de la mano; si una falla, la otra también.

¿Qué es la teoría Brundtland? el origen del “desarrollo sostenible” que sostiene el ODS 12

Cuando hoy hablamos de sostenibilidad, Agenda 2030 u ODS, en realidad estamos utilizando una idea que se empezó a desarrollar hace casi 40 años. Su origen está en el Informe Brundtland, publicado en 1987 por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas.

De ahí surge una de las definiciones más citadas —y más malinterpretadas— del desarrollo sostenible:

Satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas

Esta frase es la base del ODS 12 Consumo y producción sostenibles y es una advertencia muy clara y concreta, debemos de llegar a un modelo de producción y consumo que no sobrepase los límites de regeneración de recursos del planeta, cosa que ya hemos dejado claro que estamos sobrepasando.

¿Sabías que en 2025 el día de la sobrecapacidad de la Tierra (overshoot day) llegó el 24 de julio? esto significa que el 24 de julio de 2025 llegamos a consumir el 100 % de los recursos que puede regenerar la Tierra en un año, ¿crees que en 2026 será diferente? lo dudo.

Límites materiales y consumo desbocado

El Informe Brundtland ya señalaba dos tensiones clave que hoy siguen vigentes:

  • Recursos naturales finitos frente a una economía basada en el crecimiento continuo.
  • Necesidades reales frente a un consumo impulsado por la obsolescencia, la publicidad y la sobreproducción.

El ODS 12 traduce esta reflexión en acción práctica. No plantea “consumir un poco mejor”, sino replantear cómo usamos los recursos, cómo diseñamos los productos y qué entendemos por progreso económico. De ahí que conceptos como uso eficiente de los recursos, prevención de residuos, ecodiseño o economía circular sean pilares centrales de este objetivo.

¿Qué metas persigue el ODS 12?

El ODS 12 cuenta con 11 metas oficiales, numeradas de la 12.1 a la 12.8, más tres metas de implementación (12.a, 12.b y 12.c). Todas comparten una idea común como es la de reducir la presión sobre los recursos naturales sin frenar el bienestar ni el desarrollo.

Para entenderlas mejor vamos a agruparlas por intención.

Las 11 metas del ODS 12, en una sola tabla

Bloque claveMetaQué persigue realmente
Marcos y políticas12.1Implementar el Marco Decenal de Programas sobre consumo y producción sostenibles (One Planet)
Recursos naturales12.2Uso eficiente y sostenible de los recursos naturales
Alimentación12.3Reducir a la mitad el desperdicio de alimentos y las pérdidas en la cadena
Sustancias y residuos12.4Gestión ambientalmente racional de productos químicos y desechos
Residuos12.5Reducir generación de residuos mediante prevención, reducción, reciclaje y reutilización
Empresas12.6Fomentar prácticas sostenibles y reporting de sostenibilidad
Administraciones12.7Impulsar la compra pública sostenible
Educación12.8Garantizar información y conciencia para el consumo responsable
Apoyo técnico12.aFortalecer capacidades científicas y tecnológicas en países en desarrollo
Turismo12.bMedir y promover el turismo sostenible
Energía y subsidios12.cRacionalizar subsidios ineficientes a los combustibles fósiles

Esta visión global evita pensar que el ODS 12 va solo de reciclaje o de decisiones individuales de consumo. Comentemos algunas de las metas para señalar las más relevantes.

El corazón del ODS 12 está en la Meta 12.2, uso eficiente y sostenible de los recursos naturales. Se trata de desvincular la relación entre el crecimiento económico y el uso de materiales, llegando a utilizar menos recursos para generar el mismo (o mayor) crecimiento.

Otra de las metas más concretas y medibles es la 12.3 Reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita y las pérdidas a lo largo de la cadena de producción y distribución.

Aquí confluyen impacto ambiental, económico y social. No es solo comida que se tira, es energía, agua, suelo y trabajo desperdiciados.

La Meta 12.4 aborda una parte menos visible del consumo como son las sustancias químicas y los residuos peligrosos presentes en productos, procesos industriales y residuos. Su correcta gestión es clave para proteger la salud humana, los ecosistemas y la calidad del aire, del agua y del suelo.

La Meta 12.6 pone el foco en el sector empresarial. No basta con producir, hay que medir, informar y mejorar cada proceso.

Esta meta impulsa los sistemas de gestión ambiental (como EMAS), el etiquetado ecológico, la transparencia y reporting en sostenibilidad. Es una palanca clave para transformar mercados completos, no solo comportamientos individuales.

Sin información clara, no hay decisiones responsables. La Meta 12.8 busca que las personas tengan conocimiento real sobre los impactos ambientales y sociales de lo que consumen. No se trata de señalar culpables, más bien de provocar elecciones conscientes.

¿Qué significa el uso responsable de los recursos naturales? (y cómo se mide)

Hablar de uso responsable de los recursos naturales significa producir bienes y servicios utilizando menos materiales, menos energía y menos agua para generar el mismo —o mayor— valor económico y social.

En la práctica, implica hacer más con menos, sin trasladar el problema a otro lugar ni a las próximas generaciones. Y para saber si realmente lo estamos consiguiendo, no basta con buenas intenciones, hay que medirlo.

Los indicadores más utilizados en Europa para medir el uso responsable de los recursos parten de tres conceptos básicos:

  1. Huella material: mide la cantidad total de recursos naturales extraídos para sostener el consumo de un país, incluidos los importados.
  2. Consumo interno de materiales (DMC): contabiliza los materiales utilizados directamente en la economía los cuales son necesarios para que esa economía funcione (biomasa, minerales, combustibles fósiles…). Incluye lo que se extrae dentro del país y lo que se importa, y resta lo que se exporta.
  3. Productividad de los recursos: relaciona el PIB generado con los materiales consumidos. Es uno de los indicadores clave del ODS 12.

Eurostat define la productividad de los recursos como el PIB por unidad de consumo interno de materiales (€/kg de DMC). Cuando esta productividad aumenta, significa que la economía genera más valor utilizando menos materiales.

Entre 2018 y 2023, la Unión Europea ha logrado mejorar este indicador. El PIB ha seguido creciendo mientras el consumo de materiales se ha reducido. Es una señal positiva, pero aún no se suficiente para hablar de un cambio estructural profundo.

Indicadores que de verdad importan

Para evaluar si avanzamos hacia un consumo y producción sostenibles, hay tres métricas especialmente relevantes:

  1. Productividad de los recursos (€/kg DMC)
    Indica si estamos mejorando el crecimiento económico sin explotar la extracción de materiales. Es uno de los termómetros más fiables del ODS 12.
  2. Tasa de circularidad
    Mide qué porcentaje de los materiales utilizados procede de recursos reciclados o recuperados, y no de extracción de materiales vírgenes.
  3. Generación de residuos per cápita
    Si esta cifra no baja, algo falla en la prevención, por mucho que aumenten las tasas de reciclaje.

Estos indicadores permiten comprobar si realmente estamos cambiando el modelo o solo maquillando los síntomas.

España y Europa: evolución y avance real del ODS 12

El avance del ODS 12 en Europa y en España muestra mejoras puntuales, pero estas mejoras aún están lejos del ritmo necesario para llegar al punto de equilibrio.

Según Eurostat la Unión Europea alcanzó una tasa de uso circular de materiales del 11,8 % en 2023, el nivel más alto registrado y ligeramente superior al 11,5 % de 2022, pero el avance ha sido modesto en la última década.

El objetivo marcado por la UE es alcanzar una tasa de circularidad del 22,4 % en 2030. A día de hoy, la distancia entre el dato actual y el objetivo muestra que los cambios implementados no están siendo suficientes ni lo bastante rápidos.

En el siguiente gráfico podemos ver el porcentaje de uso de materiales circulares en la UE en 2022, 2023 y 2024. El cambio no es significativo en estos años y si nos fijamos en concreto en España, hemos ido a peor año tras año.


¿Cómo ayudar a la producción y consumo responsable?

Ayudar a la producción y al consumo responsable no significa cambiar radicalmente de vida ni tomar decisiones extremas. Significa consumir con intención, producir con criterio y diseñar políticas que premien lo sostenible en lugar de perpetuar lo insostenible.

El ODS 12 no pide perfección, pide coherencia para reducir comprar lo innecesario, alargar la vida de los productos y usar los recursos naturales con cabeza. Y eso se puede hacer desde distintos niveles.

Desde el punto de vista personal, hay estrategias que reducen el consumo sin vivir en una cueva

No se trata de dejar de consumir, sino de consumir mejor y menos. Estas tres estrategias tienen impacto real y son fáciles de aplicar:

  1. Comprar menos, pero mejor
    Priorizar productos duraderos, que se puedan reparar en caso de que se estropeen y que sean de calidad, reduce el consumo a medio plazo. Un electrodoméstico que dura el doble evita nuevas compras, residuos y gasto energético asociado a la fabricación.
  2. Alargar la vida útil de lo que ya tienes
    Reparar, reutilizar o comprar de segunda mano no es “volver atrás”, es usar los recursos de forma inteligente. Cada producto que no se sustituye ahorra materiales, energía y emisiones. Actualmente hay proyectos 100 % consolidados que apoyan la segunda vida de los productos como Vinted o Wallapop.
  3. Planificar el consumo diario
    Hacer la compra con lista, evitar compras impulsivas o «por si acaso» y planificar las comidas reduce el desperdicio de alimentos y el gasto innecesario, uno de los mayores puntos débiles del consumo actual. Yo por ejemplo planifico mis comidas de la semana y cuando lo tengo claro con IA le pido que me de la lista de productos para esas recetas para un número de personas, ¡lo clava!

Si eres empresa también puedes

La producción sostenible no es solo una cuestión ambiental, también es una estrategia de eficiencia y competitividad. Algunas palancas clave:

  1. Ecodiseño y reducción de materiales
    Diseñar productos más simples, modulares o con menos materiales reduce costes de producción y facilita la reparación y el reciclaje. Menos es más.
  2. Eficiencia en procesos y recursos
    Usar menos energía, agua o materias primas por unidad producida mejora la productividad de los recursos y reduce gastos operativos de forma directa.
  3. Medir y comunicar bien (no solo decir que eres verde)
    Implantar sistemas de gestión ambiental o reporting permite detectar ineficiencias, mejorar los procesos y generar confianza real, no solo imagen.

Si eres administración

Las administraciones tienen una de las palancas más potentes del ODS 12: el volumen de compra y la capacidad normativa.

  1. Compra pública sostenible
    Incluir criterios ambientales y de durabilidad en los contratos públicos orienta el mercado hacia productos y servicios más sostenibles.
  2. Normas que premien la prevención
    Incentivar la reparación, la reutilización o el ecodiseño es más efectivo que centrarse solo en gestionar residuos una vez generados.
  3. Información clara para los ciudadanos
    Facilitar datos comprensibles sobre consumo, residuos y alternativas sostenibles ayuda a tomar decisiones informadas sin culpabilizar.

Preguntas frecuentes sobre el ODS 12

¿El ODS 12 es solo reciclar?

No. El reciclaje es solo una parte del ODS 12 y actúa al final del proceso. El objetivo se centra sobre todo en prevenir residuos, usar los recursos de forma eficiente y cambiar cómo producimos y consumimos antes de que el residuo exista.

¿Qué significa “producción sostenible” en una pyme?

Significa producir usando menos recursos, menos energía y generando menos residuos, sin perder competitividad. En una pyme puede empezar por mejorar la eficiencia, reducir materiales innecesarios, alargar la vida útil de los productos y medir impactos para mejorar procesos.

¿Cuántas metas tiene el ODS 12?

El ODS 12 tiene 11 metas en total: ocho metas principales (12.1 a 12.8) y tres metas de implementación (12.a, 12.b y 12.c).

¿Qué es el Marco Decenal de Programas (12.1)?

Es un marco internacional que impulsa políticas y acciones para acelerar el consumo y la producción sostenibles a nivel global. También se conoce como One Planet Network y sirve de base para coordinar esfuerzos entre países, empresas y organizaciones.

Mi conclusión sobre el ODS 12

El ODS 12 Consumo y producción sostenibles no pide dejar de consumir, sino dejar de aceptar como normal un modelo que usa demasiados recursos y genera residuos de forma constante por encima de la regeneración de tales recursos.

No va de pequeños gestos aislados ni de culpabilizar al consumidor. Va de rediseñar productos, procesos y decisiones para que consumir responsablemente sea lo lógico, no lo excepcional.

Menos culpa, más diseño.
Menos marketing, más métricas.
Menos reciclar el desastre, más evitarlo desde el origen.

Ahí es donde el ODS 12 deja de ser un objetivo en papel y empieza a convertirse en cambio real.

Para finalizar os dejamos un resumen de 2 min sobre el ODS 12 por si aún quedan dudas. ¡¡Gracias por leernos!!

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