La rehabilitación energética de una vivienda permite ahorrar en calefacción y aire acondicionado, mejorar el confort y reducir el consumo de energía. Descubre qué reformas merecen la pena, cuánto puedes ahorrar y qué deducciones fiscales y ayudas existen en España para aislar tu casa o cambiar las ventanas
Índice del artículo:
La rehabilitación energética en una vivienda es la obra que haces para que tu casa pierda menos calor en invierno y menos fresco en verano, esta rehabilitación consiste sobre todo en aislar y cambiar las ventanas. Pues si tienes pensado hacer esta obra durante 2026 estás de suerte, pues te pueden devolver hasta el 40 % de lo invertido.
Seguro que alguna vez has visto, entre las cada vez más escasas cartas de publicidad en los buzones, un folleto de una empresa que te propone cambiar las ventanas de tu casa. «Cambie sus ventanas antes de fin de año y Hacienda le devuelve hasta el 40 %», esto más o menos lo que puede que hayas leído en letras bien grandes.
Te llama la atención y decides subirlo a casa para comentar con la familia. Por la noche, con la calefacción puesta te acuerdas del folleto y revisas las ventanas del salón, sí, esas mismas que nunca se han cambiado desde que compraste el piso.
La información del folleto te empieza a interesar, pero antes de tomar la decisión necesitas tener más datos para saber si merece la pena o no hacer el cambio, en concreto te faltan 3 datos:
- ¿Cuánto vas a dejar de gastar o ahorrar cada invierno?
- ¿Por dónde conviene empezar el cambio?
- ¿Qué tiene que estar hecho antes de que acabe 2026 para que Hacienda te devuelva algo?
¿Qué se considera rehabilitación energética de una vivienda?
Se denomina rehabilitación energética a cualquier tipo de obra que mejora la eficiencia energética de tu hogar y ahorra en el consumo sin renunciar a una temperatura agradable en el interior. Lo primero que se suele rehabilitar es la envolvente, todo lo que separa tu casa del exterior, es decir, la fachada, la cubierta, los suelos y las ventanas.
Después viene la mejora de las instalaciones, como la calefacción, el agua caliente o el aire acondicionado, cuando se cambian por otras que gastan menos. También cuenta como rehabilitación energética producir parte de la energía que usas, por ejemplo al instalar placas solares en casa, que tiene su propia deducción.
La diferencia con una simple reforma está en el objetivo de la obra. Cambiar la cocina, pintar o poner un suelo nuevo mejora el aspecto o valor de la casa, pero no cambia el consumo de energía que necesita. Una rehabilitación energética sí lo cambia, lo interesante de este tipo de reformas es medir el consumo antes y después para valorar el ahorro o reducción de gasto.
Realizar una rehabilitación energética de la vivienda le otorga el certificado de eficiencia energética. Es el documento con la etiqueta de letras de la A a la G que ves en los anuncios de pisos, y lo firma un técnico después de revisar la casa y asignarle un valor.
Hacienda y las ayudas públicas lo usan como indicativo para medir, así que sin certificado debidamente firmado y homologado no hay deducción ni subvención. Además de la letra, el certificado incluye recomendaciones de mejora para esa vivienda en concreto, y conviene leerlas antes de pedir presupuestos.
Según el estudio SPAHOUSEC III del IDAE, publicado en enero de 2026, el 53,9 % de las viviendas principales de España no tiene ventanas aisladas. Arreglar la envolvente es la forma más directa de aplicar la eficiencia energética en una vivienda, porque la energía que no se escapa ya no hay que producirla ni pagarla.
¿Merece la pena aislar y cambiar las ventanas?
En muchos casos sí, pero depende de cuánto gasta tu vivienda en calefacción y aire acondicionado y de lo que cueste la reforma. La ventaja es que una ventana nueva o un buen aislamiento pueden reducir el consumo durante muchos años, mientras que las ayudas y deducciones fiscales permiten recuperar parte de la inversión inicial.
Para hacernos una idea, la OCU calculó el ahorro energético de distintas reformas en un estudio de noviembre de 2025. Si trasladamos sus ejemplos al precio actual del gas regulado, el resultado sería aproximadamente:
- Aislar las paredes de la vivienda: ahorrar unos 300 euros al año en calefacción.
- Cambiar las ventanas por otras más eficientes: ahorrar unos 200 euros al año.
Esto significa que, en diez años, podrías ahorrar unos 3.000 euros con el aislamiento o 2.000 euros con las ventanas, suponiendo que el precio del gas y el consumo se mantuvieran constantes. Son cálculos orientativos, sin impuestos ni costes fijos, basados en los ahorros de energía estimados por la OCU y la tarifa regulada del gas.
Pero ¿cuándo recuperas lo que has invertido? Imagina que cambiar las ventanas te cuesta 5.000 euros. Si consigues una deducción fiscal de 1.000 euros, habrás pagado realmente 4.000 euros. Ahorrando 200 euros al año, necesitarías unos 20 años para recuperar esa inversión únicamente con el ahorro en calefacción.
Por eso, no todas las reformas salen igual de rentables. Además del ahorro económico, hay otras ventajas, una vivienda bien aislada mantiene mejor la temperatura en invierno y verano, evita corrientes de aire y puede mejorar su calificación energética.
¿Y cuándo puede no merecer la pena? Si vives en una zona de clima suave, apenas utilizas la calefacción o ya tienes ventanas eficientes, el ahorro será menor y tardarás más en recuperar la inversión.
Antes de hacer una obra, conviene que un técnico valore por dónde pierde energía tu casa y cuánto podrías ahorrar. Y si ahora no puedes afrontar la reforma, hay medidas sencillas, como sellar las rendijas o ajustar el termostato, que también permiten ahorrar en calefacción sin realizar una gran inversión.
¿Qué es mejor, aislar o cambiar las ventanas?
Depende de por dónde pierda más calor tu vivienda. Aunque cambiar las ventanas suele ser la mejora más visible, aislar las paredes o el tejado puede conseguir un ahorro energético mayor. De hecho, en el ejemplo de la OCU que hemos visto antes, el aislamiento ahorraba casi un 50 % más de energía que las ventanas nuevas.
Para saber por dónde empezar, fíjate en cómo es tu casa:
- Si vives en un piso intermedio, las ventanas y las paredes exteriores suelen ser los principales puntos por los que se escapa el calor.
- Si vives en un ático o en una casa unifamiliar, el tejado también es importante, porque recibe directamente el sol en verano y pierde calor en invierno.
- Si tienes ventanas antiguas de aluminio o cristal sencillo, sustituirlas por otras de doble acristalamiento puede mejorar mucho el confort.
También puedes revisar si hay señales que indiquen que tu casa necesita mejorar su aislamiento, por ejemplo si notas las paredes muy frías en invierno, corrientes de aire, condensación en los cristales o manchas de humedad. Aunque estas últimas pueden tener distintas causas, conviene que un técnico las revise antes de decidir qué reformar.
¿Y cómo se aíslan las paredes? Hay dos opciones principales:
- Por fuera: se colocan placas aislantes sobre la fachada, mediante un sistema conocido como SATE. No se pierde espacio dentro de casa, pero en un edificio de viviendas requiere el acuerdo de la comunidad.
- Por dentro: se instala el aislamiento en las paredes interiores. Puede hacerse en una sola vivienda, aunque reduce ligeramente el espacio de las habitaciones.
Los materiales aislantes pueden ser minerales, sintéticos o vegetales. La bioconstrucción también tiene en cuenta su impacto ambiental y cómo influyen en la calidad del aire interior.
Si tienes pensado cambiar ventanas y aislar las paredes, lo más recomendable es planificar ambas obras juntas para evitar que queden zonas por las que siga entrando el frío.
¿Por qué cambiar las ventanas no siempre da el resultado esperado?
Imagina que sustituyes todas las ventanas de tu casa por otras de doble acristalamiento, pero las paredes siguen sin aislamiento. Notarás menos corrientes de aire, pero buena parte del calor continuará escapándose por la fachada o el tejado.
Algo parecido ocurre cuando se instalan ventanas nuevas y se dejan los cajones de las persianas sin aislar. El IDAE recomienda revisar estos puntos, porque pueden seguir dejando pasar el aire.
Por eso, no conviene hacer una reforma solo porque exista una subvención o una oferta atractiva. Antes de contratar, pide un presupuesto detallado y una estimación del ahorro energético que conseguirás. Así podrás valorar si la inversión merece la pena y si cumple los requisitos para acceder a las ayudas.
¿Cuánto devuelve Hacienda por cambiar ventanas o aislar?
En España existen tres deducciones fiscales por mejorar la eficiencia energética de una vivienda. Permiten recuperar entre el 20 % y el 60 % del dinero invertido, dependiendo de la mejora energética conseguida y del tipo de obra.
Para entenderlo mejor, veamos tres ejemplos.
1. Deducción del 20 % por cambiar ventanas o mejorar el aislamiento
Si realizas una reforma que reduce al menos un 7 % la energía que necesita tu vivienda para calefacción y refrigeración, puedes deducirte el 20 % de lo invertido, con un máximo de 1.000 euros.
Ejemplo: cambias las ventanas por 4.000 euros y consigues la mejora exigida. Hacienda te permite deducir 800 euros, por lo que el coste de la reforma, descontando ese beneficio fiscal, sería de 3.200 euros.
2. Deducción del 40 % por una rehabilitación más completa
Si la reforma consigue reducir al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable, o mejora la calificación energética hasta una A o una B, puedes deducirte el 40 % de la inversión, con un máximo de 3.000 euros.
Para conseguirlo puede ser necesario combinar varias mejoras, como aislar la fachada, cambiar las ventanas o instalar aerotermia en lugar de una caldera de gas.
Ejemplo: inviertes 8.000 euros en varias mejoras y alcanzas el ahorro exigido. Aunque el 40 % serían 3.200 euros, el límite es de 3.000 euros. Por tanto, el coste final, descontando la deducción, sería de 5.000 euros.
3. Deducción del 60 % por rehabilitar un edificio completo
Esta deducción está pensada para las comunidades de propietarios que rehabilitan energéticamente todo el edificio, por ejemplo, aislando la fachada o mejorando el tejado.
Si se consigue reducir un 30 % el consumo de energía primaria no renovable del edificio, o alcanzar una calificación A o B, cada propietario puede deducirse el 60 % de su aportación.
Ejemplo: tu comunidad rehabilita la fachada y a ti te corresponde pagar 10.000 euros. Puedes deducirte 6.000 euros, repartidos entre varias declaraciones de la renta, respetando los límites anuales y acumulados establecidos.
Importante: las deducciones no son automáticas. Es necesario acreditar la mejora mediante un certificado energético anterior y otro posterior a la obra. Además, una misma inversión no puede beneficiarse de varias de estas deducciones y las nuevas calderas de gas o gasóleo quedan excluidas.
Tampoco significa que Hacienda te ingrese siempre esas cantidades: el beneficio efectivo depende de que cumplas todos los requisitos y de tu situación fiscal.
Para que sea más sencillo de entender y puedas tener todas las opciones de un vistazo, hemos creado esta infografía con los ejemplos y situaciones anteriores que puedes descargar para tener siempre a mano.

¿Hasta cuándo se pueden deducir las obras de eficiencia energética?
Tienes hasta el 31 de diciembre de 2026 para realizar las obras de eficiencia energética de tu piso o casa y beneficiarte de las deducciones fiscales del 20 % o el 40 %. Si la rehabilitación afecta a todo el edificio, el plazo se amplía hasta el 31 de diciembre de 2027, según confirmó la Agencia Tributaria en marzo de 2026.
Pero hay algo importante, y es que no basta con contratar la reforma antes de esa fecha. Para aplicar la deducción hay haber hecho la rehabilitación durante 2026 y acreditar la mejora energética mediante dos certificados, uno anterior a la obra y otro posterior.
El certificado energético lo realiza un técnico competente, que evalúa el consumo de la vivienda y le asigna una calificación de la A a la G. Comparando ambos documentos se puede comprobar cuánto ha mejorado su eficiencia.
Si estás pensando en cambiar las ventanas o aislar tu casa antes de que termine 2026, estos son los pasos que debes seguir:
- Consigue el certificado energético inicial. Si ya tienes uno, puede servirte siempre que se haya expedido como máximo dos años antes del inicio de las obras.
- Solicita presupuestos y confirma los plazos. Ten en cuenta que fabricar ventanas a medida o aislar una fachada puede llevar varias semanas.
- Realiza la reforma y paga por medios bancarios. Puedes utilizar tarjeta, transferencia o cheque nominativo, pero los pagos en efectivo no dan derecho a la deducción.
- Solicita el certificado energético final. Debe acreditar la mejora conseguida y cumplir los plazos legales.
- Guarda las facturas y los certificados. Los necesitarás para justificar la deducción en tu declaración de la renta.
La OCU también explica los requisitos y trámites que conviene revisar antes de empezar.
Nuestro consejo es que no te precipites por conseguir una deducción. Si todavía no tienes presupuesto, certificado o una fecha clara para terminar la obra, puede ser más sensato planificar la rehabilitación y estudiar las ayudas disponibles para 2027.

¿Qué ayudas quedan si no llegas a diciembre?
Aunque no llegues a tiempo para las deducciones fiscales de 2026, existen otras fórmulas para reducir el coste de una rehabilitación energética. Las principales son las subvenciones del Plan Estatal de Vivienda, las deducciones para edificios y los certificados de ahorro energético.
1. Ayudas del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030
El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 contempla subvenciones para mejorar la eficiencia energética de viviendas y edificios.
Por ejemplo, para determinadas actuaciones de aislamiento o sustitución de ventanas, las ayudas pueden cubrir hasta el 40 % de la inversión, con un máximo de 7.500 euros por vivienda.
Imagina que cambias las ventanas de tu piso por 6.000 euros. Si cumples los requisitos y recibes una ayuda del 40 %, la subvención sería de 2.400 euros y tú pagarías los 3.600 restantes.
Cuando la rehabilitación afecta a todo el edificio, las ayudas pueden ser mayores. En función del ahorro conseguido, pueden cubrir entre el 65 % y el 80 % de la inversión, con límites que llegan a 20.500 euros por vivienda en determinadas actuaciones.
Eso sí, las subvenciones no se conceden automáticamente. Cada comunidad autónoma publica sus propias convocatorias y establece los procedimientos para solicitarlas. Por tanto, lo primero es consultar la consejería de vivienda o la oficina de rehabilitación de tu municipio.
2. Deducción del 60 % para comunidades de propietarios
Si tu comunidad de vecinos está pensando en rehabilitar la fachada o el tejado, todavía hay margen.
La deducción fiscal del 60 % por rehabilitación energética de edificios se mantiene hasta el 31 de diciembre de 2027.
Esta opción permite recuperar parte de la inversión de cada propietario, siempre que el edificio consiga la mejora energética exigida. Además, puede combinarse con subvenciones públicas, aunque la deducción se calcula sobre los gastos que no hayan sido subvencionados.
3. Cobrar por la energía que ahorras
Otra posibilidad, menos conocida, son los certificados de ahorro energético (CAE). Este sistema permite obtener una compensación económica por el ahorro de energía que consigue una reforma.
¿Cómo funciona? Las compañías energéticas tienen obligaciones de ahorro y pueden adquirir los ahorros certificados que generan determinadas actuaciones, como cambiar ventanas o mejorar el aislamiento.
La OCU ofrece algunos ejemplos del dinero que podrías conseguir:
- Cambiar las ventanas: unos 341 euros.
- Mejorar el aislamiento térmico: unos 500 euros.
Son cantidades orientativas, no pagos garantizados. El importe depende del ahorro acreditado y del precio que ofrezca la empresa que gestione los certificados.
Si vas a realizar una reforma, pregunta al instalador si puede tramitar los CAE y compara ofertas antes de ceder los derechos sobre el ahorro energético.
¿Qué ayudas puedes conseguir por rehabilitar tu vivienda?
| Ayuda o deducción | ¿Cuánto puedes conseguir? | Plazo o solicitud |
|---|---|---|
| Deducción por cambiar ventanas o aislar | 20 %, hasta 1.000 € | Hasta diciembre de 2026 |
| Deducción por rehabilitación más completa | 40 %, hasta 3.000 € | Hasta diciembre de 2026 |
| Deducción por rehabilitar el edificio | 60 %, hasta 9.000 € en total | Hasta diciembre de 2027 |
| Subvención para ventanas o aislamiento | Hasta el 40 %, máximo 7.500 € | Según convocatoria autonómica |
| Subvención para rehabilitar edificios | Del 65 % al 80 %, según ahorro y requisitos | Según convocatoria autonómica |
| Certificados de ahorro energético | Importe variable según el ahorro conseguido | A través de empresas o gestoras |
Fuentes: Ley del IRPF, Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 y OCU. Las cantidades son máximos legales o ejemplos orientativos, sujetos a los requisitos de cada programa.
La rehabilitación energética en España ya está transformando miles de viviendas
La rehabilitación energética no es solo una cuestión de ayudas o deducciones. En España ya hay proyectos que demuestran cuánto puede reducirse el consumo cuando se mejora un edificio completo.
Un ejemplo reciente lo encontramos en Murcia. En agosto de 2026, el Ayuntamiento finalizó la rehabilitación energética de 75 viviendas municipales, repartidas en cuatro edificios de Beniaján, Churra, Javalí Nuevo y Monteagudo.
Las viviendas, construidas hace más de treinta años, necesitaban mejorar su aislamiento y sus instalaciones. Con una inversión cercana a 1,5 millones de euros, financiada con fondos europeos Next Generation, se realizaron varias actuaciones:
- Sustitución de ventanas antiguas por otras de PVC con doble acristalamiento.
- Mejora del aislamiento de fachadas y cubiertas.
- Instalación de aerotermia y sistemas de climatización más eficientes.
¿El resultado? Según el Ayuntamiento, los cuatro edificios reducirán su consumo de energía no renovable en más de un 50 %, llegando al 68 % en el caso de Javalí Nuevo.
Este proyecto demuestra algo que hemos visto a lo largo del artículo, cambiar las ventanas puede ayudar, pero combinar varias mejoras suele ofrecer resultados mucho mayores.
Y Murcia no es un caso aislado. Según los datos recogidos por el Gobierno en el Plan Nacional de Renovación de Edificios, entre 2020 y 2023 se realizaron en España unas 540.000 rehabilitaciones anuales de media. Durante ese periodo, el consumo energético de las viviendas se redujo un 10 %.
El objetivo nacional es alcanzar una reducción del 25 % en 2030, un reto que exige seguir mejorando buena parte de los edificios existentes
La construcción sostenible no consiste únicamente en levantar edificios nuevos que consuman poca energía. También implica aprovechar y mejorar los que ya tenemos, reduciendo su consumo y alargando su vida útil.
Una reforma que merece la pena pensar a largo plazo
Volvamos a las ventanas del salón. Puede que cambiarlas este año te permita aprovechar una deducción fiscal, pero lo verdaderamente importante es que esa inversión te ayude a vivir mejor y gastar menos energía durante los próximos años.
Y no siempre hace falta empezar por las ventanas. A veces la mejor decisión es aislar una fachada, mejorar el tejado o ponerse de acuerdo con los vecinos para rehabilitar el edificio completo.
La rehabilitación energética no debería hacerse solo porque existan ayudas, sino porque realmente mejore la vivienda. Los incentivos económicos pueden facilitar la decisión, pero lo que merece la pena es conseguir una casa más confortable, eficiente y preparada para los veranos e inviernos.
Preguntas frecuentes sobre rehabilitación energética de la vivienda
¿Puede un inquilino desgravarse las obras de eficiencia energética?
No en la renta, porque la ley plantea estas deducciones para el propietario, sea en su vivienda habitual o en una que tiene alquilada. Sí puede pedir la ayuda del Plan Estatal de Vivienda para obras dentro de la vivienda, siempre que su contrato le permita hacer esas obras de forma expresa. La convocatoria la abre cada comunidad autónoma.
¿La deducción vale para una casa unifamiliar?
Sí, las deducciones del 20 % y del 40 % sirven para cualquier vivienda, sea un piso o una casa, siempre que sea la habitual o esté alquilada. La del 60 % es para las obras de un edificio de viviendas. En el Plan Estatal de Vivienda, las casas unifamiliares terminadas antes de 2006 entran en la ayuda de los edificios, que paga más cuanto más energía ahorra la obra.
¿Se pueden juntar la deducción y una subvención?
Sí, pero la deducción se calcula solo sobre lo que pagas tú. Si la obra cuesta 6.000 euros y recibes 2.400 de subvención, el 20 % se aplica sobre los 3.600 restantes y Hacienda te devuelve 720 euros. Las ayudas del Plan Estatal de Vivienda son compatibles con otras, siempre que entre todas no pasen del coste de la obra.
¿Se puede pagar la obra en efectivo?
Se puede, pero entonces no hay deducción. La ley solo admite los pagos con tarjeta, transferencia, cheque nominativo o ingreso en una cuenta bancaria. Esa regla vale para la empresa que hace la obra y para el técnico que firma los certificados. Lo que pagas al técnico por los certificados también entra en la deducción, siempre que lo pagues de esa forma.
Las imágenes e infografías de este artículo se han creado con IA.